Tratamiento no farmacológico de la hipertensión arterial

Tratamiento no farmacológico de la hipertensión arterial

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Aumento de la actividad física: debe recomendarse la práctica del ejercicio físico a todos los pacientes hipertensos, tomando en consideración la edad, el entrenamiento previo y las preferencias de las prácticas deportivas. Se recomienda caminar rápido durante 30 minutos por lo menos 5 días a la semana. Nadar o montar bicicleta puede ser suficiente para disminuir la presión arterial, mejorar la forma física general y la cardiovascular. No recomendamos el ejercicio isométrico como levantar pesas, por su efecto opresor conocido.

En aquellos pacientes con hipertensión grave o no controlada, lo prudente es controlar sus valores de tensión arterial antes de motivar la práctica del ejercicio.

Abandono del tabaco: el abandono del hábito tabáquico, aunque no disminuye importantemente los niveles de la presión arterial, es tal vez la medida aislada más eficaz en la prevención de las enfermedades cardiovasculares en los pacientes hipertensos. Por eso la mejor ayuda que podemos ofrecerle a un paciente hipertenso es motivarlo a abandonar el hábito de fumar, insistir en cada visita al consultorio y tratar de darle los consejos más apropiados para convencerlo.

En ocasiones, es necesario recurrir a soporte sicoterapéutico especializado e incluir tratamiento sustitutivo con nicotina (sustancia más adictiva que la cocaína). Disminución del consumo de bebidas alcohólicas: existe una relación directa entre el consumo de alcohol, las cifras de presión arterial y la presencia de hipertensión. Este incremento será mayor si el paciente es fumador o tiene el colesterol elevado. El consumo de más de dos copas por día puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

La moderación en el consumo de alcohol reduce la cifra de presión arterial en hipertensos bebedores. Recuerde que las bebidas alcohólicas no son malas por sí solas, lo que es dañino es beber en exceso. Estrés:  evitar en lo posible las situaciones de estrés, ya que pueden producir subida de la presión arterial potencialmente peligrosa. Aconsejamos técnicas de relajación. Café: aunque no se relacione directamente con la hipertensión, produce un aumento ligero de ella. No se prohíbe, pero se aconseja limitar el consumo a 3 tazas por día.

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