El ingeniero Antonio Almonte documentó este jueves que la crisis financiera del sector eléctrico se debe a la ineficiencia de las empresas distribuidoras y no a la tarifa, pues cobrando las actuales tarifas podrían operar con superávit en lugar de déficits.
Almonte, director de la Comisión de Energía del Partido Revolucionario Dominicano salió al frente a declaraciones de Celso Marranzini, Vicepresidente Ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), puntualizando que entre enero y mayo de este año las generadores suministraron a las distribuidoras un volumen de energía de 4 mil 432.9 millones de kilovatios-hora, para una factura total de 636.9 millones de dólares.
Expuso Almonte que si de esa cantidad de energía las distribuidoras hubiesen facturado y cobrado el 85% (aceptando 15% de pérdidas), sus ingresos por facturación y cobro habrían sido de 712.15 millones de dólares (sin incluir los ingresos por cargo fijo), es decir, 112.15 millones por encima de lo comprado a los generadores.
Señala el especialista que la quiebra de las distribuidoras es el resultado de viejos retrasos en inversiones en redes, transformadores, medidores, vehículos, estafetas, recursos humanos y educación del cliente, entre otros rubros.
Agregó que el impacto de esas pérdidas sobre las finanzas del holding CDEEE se hace mayor si se les suman los pagos elevadísimos que tiene que hacer la Corporación a las empresas Smith and Enron (San Felipe) y Compañía Eléctrica de San Pedro de Macorís (Cogentrix) para cumplir con contratos leoninos, cuyas características principales son que no “reflejan los costos reales” para la producción de un kilovatio-hora efectivo.
Afirmó que “lamentablemente, entre 2005 y 2009, la CDEEE y el gobierno han despilfarrado más de seis (6 mil) mil millones de dólares en subsidios y otros gastos superfluos en el sector eléctrico, mientras no han invertido un solo centavo en la instalación de nuevas plantas productoras y basadas en combustibles de menor costo”, precisó, para ampliar que “tampoco se ha sido capaz de bajar las pérdidas totales de las distribuidoras del rango de 30 y 40%.”
Almonte advierte que “en momentos en que parece cerrársele el círculo de rejuegos con Petrocaribe y las transferencias gubernamentales para subsidios a la CDEEE, se ha puesto en marcha una campana mediática con el propósito de aplicar alzas arbitrarias a la tarifa eléctrica que pagan los clientes formalmente conectados a la red”.
Almonte refuta recientes declaraciones de Marranzini en el sentido de que el 83% de los clientes del servicio eléctrico está pagando el Kilovatio-hora (kw-h) a un precio por debajo del costo de generación, situación estaría afectando seriamente la capacidad financiera de las empresas distribuidoras, y de la Asociación Dominicana de Industrias Eléctricas (ADIE) reclamando la aplicación de una “tarifa que refleje los costos”.
Operación rentable
Almonte señala que en realidad, y según el Informe de Desempeño del Sector Eléctrico de enero a mayo del 2010, publicado por la CDEEE, las distribuidoras compraron cada kw-h a un precio promedio de 14.4 centavos de dólar y lo vendieron a 19 centavos.
“Contrario a lo afirmado por Marranzini, las distribuidoras están vendiendo cada kilovatio hora a un precio 32% mayor al precio de generación, con una diferencia o margen bruto de 4.5 centavos de dólar, superior al margen típico de una empresa distribuidora eficiente, que en muchos países ronda los 3 centavos”, documenta el especialista.
“Lo que está afectando a las finanzas de las distribuidoras es que, por ejemplo, sólo en los clientes oficialmente no subsidiados, llamados clientes No-PRA, que representan cerca del 88% del total, las generadoras suministraron 3 mil 884,4 millones de kilovatios-hora entre enero y mayo del 2010; de esa cantidad sólo facturaron 2 mil 796.8 millones de kw-h, para una pérdida en dinero de 1087.6 millones de kw-h, que calculados al precio de compra a los generadores (0.144$US) significa una pérdida de 156.61 millones de dólares en cinco meses, y del total facturado dejaron de cobrar, por ineficiencia, 30.3 millones de dólares para acumular un déficit total de 186.91 millones sólo por esos conceptos”, planteó.
Expone además que esos números no incluyen las pérdidas correspondientes a los clientes que están recibiendo el subsidio Bonoluz y sobre los cuales la CDEEE no ha publicado estadísticas oficiales.
“Como se puede apreciar, se trata de pérdidas generadas por la incapacidad operativa y gerencial de las distribuidoras y no de las tarifas, pues si una empresa distribuidora ni siquiera factura lo que distribuye, entonces no le puede cobrar a consumidores que ni los tiene registrados ni los conoce”, advirtió.