El Ministro de Interior y Policía, Franklin Almeida Rancier, aseguró que en la Policía Nacional hay 57 generales, de lo cuales 56 hacen fila para ser jefe de la institución.
Afirmó que muchos generales querían ser jefes de la Policía para tener una villa en Casa de Campo, “como la tienen algunos de ellos, ex jefes policiales y yo que me he pasado toda mi vida trabajando no tengo ni una villa en Gazcue, lo que tengo es mi casita en Gazcue”.
Sin embargo, entiende que el problema podría resolverse aplicando el escalafón policial, afirmando que con menos de una docena se resuelve el problema.
Consideró el dirigente peledeísta y aspirante a la nominación presidencial, que algunos mandos que hoy están en manos de generales deben descansar en oficiales como los coroneles.
“Y hay muchos generales sentados, porque como son generales no se pueden destinar a determinadas labores que son propias de oficiales superiores, pero no al nivel de un general”, dijo ser entrevistado en el programa D´Agenda.
Almeida Rancier señaló que a esto se suma también el tema de la variación en la estructura policíal, resaltando que se han creado unas siete áreas en la institución, como son prevención y patrulla, investigación criminal, de inteligencia, asuntos internos, droga, el tema de la academia y la administración.
Consideró que la institución del orden sigue siendo una entidad muy centralizada y abogó por su descentralización. “Y eso de un jefe de Policía es una forma muy centralizada y siempre he creído en siete jefes al mismo tiempo y un consejo que dirija el conjunto, igualmente el tema de los rangos”, indicó.
Explicó que si se tienen siete áreas y en cada una de ellas se logra una descentralización, habrá un mando más descentralizado, lo que dijo debe entenderse desde el punto de vista económico, en cuanto a la ejecución de su presupuesto.
Asimismo, dijo respetar las recientes declaraciones del ex fiscal José Manuel Hernández Peguero de que la Policía debe ser desmantelada, señalando que la causa de que la institución esté en las condiciones en que está hoy, es porque en el pasado fue un instrumento permanente para reprimir la población en los tiempos de confrontación bipolar entre capitalismo y socialismo.
“Hoy en día la Policía tiene que estar para garantizar el ejercicio de los derechos ciudadanos y cualquier expresión ligera, no ayuda, lo que ayuda es usted tratar de transformar la institución”, aseguró.