La Conferencia del Episcopado Dominicano expresó su preocupación por la ola de violencia que afecta a la sociedad dominicana y exhortaron al pueblo a trabajar por la paz.
El llamado de los obispos está contenido en un documento dado a la luz pública este viernes con las conclusiones de la 48 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano celebrada del 4 al 9 de julio.
En el documento, los obispos expresan que han experimentado regocijo al constatar el crecimiento del pueblo dominicano: mayor claridad en la conciencia, más compromiso en las tareas solidarias, mayor profundidad en la fe en Cristo, y un gran empeño en la propia superación.
Pero junto con todo esto, advierten, “hemos vuelto a experimentar tristeza y honda preocupación ante la creciente escalada de violencia que vive nuestro país. ¿Cómo podríamos permanecer indiferentes ante la sangre derramada, o las múltiples y crecientes agresiones contra seres humanos, preferidos de Dios, por quienes Cristo derramó su propia sangre?”
Los jerarcas de la Iglesia Católica en el país dijeron que les duele sobremanera ver que hasta adolescentes llegan a gozarse violentando la ley de Dios, derramando la sangre de sus prójimos, algo a lo que –señalan- se han referido otras veces y que ofenden a nuestro Señor y envilecen y arruinan nuestra condición humana.
Tras exhortar nuevamente a hacer de República Dominicana un pueblo de gente que trabaja por la paz, los obispos demandan dejar de cultivar la violencia, incluida la verbal, “para que no tenga que decirse de nosotros: ¨siembran vientos y cosechan tempestades¨.
Llaman también a revisar la conducta personal e institucional “y veamos si en verdad somos gente de paz o si, por el contrario somos sembradores de violencia”.
Por el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, firman el documento: Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, presidente; Gregorio Nicanor Peña Rodríguez, vicepresidente; Ramón Benito De la Rosa y Carpio, miembro; José Dolores Grullón Estrella, miembro, y P. Francisco Antonio Jiménez Rosario, secretario general.